
Tener un corazón de -como una- patata, debe ser bueno para no alterarse demasiado. Es sólido. Carece de aurículas, sin ventrículos, ni bomba aspirante, ni válvula, sin sangre de venas que lo riegue.
Pero ahora empiezo a ligar cabos. Cuando nuestros sentimientos están tocados y coloquialmente decimos: "estoy hecho puré"...es de patata!.
Y cuando el trepa de turno te dice: "te paso la patata caliente", siempre he pensado que me traspasaba un "marrón". Nunca me había planteado que me podía estar ofreciendo un corazón caldeado.
O cuando se excusan sin miramiento: "lo siento, cero patatero". Ahí te está hablando un corazón duro, que no te ofrece nada y te está negando lo que más deseas.
Y quien no ha dicho alguna vez eso de: "Mi corazón palpita como una patata frita"
Que revelación!. Lo mires por donde lo mires, nuestros sentimientos están entrecruzados...con la patata.



