Ingredientes:
- 2 patatas medianas
- 300 ml de nata de cocina
- 1 diente de ajo
- 1 ramita de romero
- 1 hoja de laurel
- 3 granos de pimienta negra
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce
- 1 pizca de pimentón picante
- 1 trozo de queso provolone
- 1-2 cucharadas de pan rallado
- sal, pimienta negra recién molida
- aceite de oliva virgen extra.
Preparación:
- Precalentar el horno a 220ºC y preparar una fuente redonda de unos 22 cm de diámetro con aceite o mantequilla.
- Llenar un recipiente con agua limpia muy fría. Lavar bien las patatas, secar y cortar en rodajas bien finas usando una mandolina, o un buen cuchillo afilado y dejar a remojo en el agua.
- En una sartén o cazuela, disponer la nata de cocina con el diente de ajo partido por la mitad, el romero y el laurel limpios y los granos de pimienta negra. Calentar, removiendo con suavidad, bajando el fuego cuando llegue a hervir.
- Dejar infusionar durante unos 10 minutos. Añadir un poco de sal, el pimentón dulce y el picante.
- Escurrir bien las patatas, secándolas con un paño limpio, y colocarlas en la fuente alternando capas y dando un toque de sal en cada una de ellas.
- Cubrir con la salsa de nata colada reservando un poco, con cuidado, y salpimentar ligeramente.
- Cubrir con papel de aluminio y hornear durante 30-40 minutos.
- Sacar, retirar el papel y añadir el resto de la nata, cubrir con el queso provolone rallado, un poco de pan rallado y otro toque de pimienta negra.
- Hornear de nuevo hasta que el queso se haya fundido y dorado
Receta tomada de: Directo al paladar




