Tal día como hoy, desde hace siglos… se da por finalizada la fiesta del exceso y se impone la Cuaresma, los cuarenta días antes de la Pascua de Resurrección, en la que los cristianos deben preparar su cuerpo para recibir a Cristo a base de abstinencia. Se acabó el Carnaval, la fiesta y el atracón… y comienza al ayuno. El miércoles de Ceniza da inicio a la Cuaresma… tiempo de potajes y periodo de ayuno y abstinencia para los católicos… durante este día, así como todos los viernes hasta la Semana Santa, se impone la abstinencia de comer carne.
Cada año, tanto el miércoles de ceniza como la Semana Santa cambian de fecha… simplemente porque el año litúrgico se fija a partir del ciclo lunar y no por nuestro calendario. Se calcula a partir del Domingo de Pascua, que es el primer domingo después de la primera luna llena posterior al equinoccio del 21 de marzo. Y a partir de esta fecha, 40 días antes (sin contar los domingos), se da inicio a la Cuaresma.
Durante la Cuaresma, los católicos no pueden comer carne y, en general, también se impone el ayuno y el hecho de tomar comidas sencillas y humildes. El potaje de garbanzos de cuaresma es el plato típico de estos días. Hay que tener en cuenta que antiguamente las restricciones en lo que a alimentación se refieren eran mucho mayores: por supuesto no se comía carne… pero tampoco huevos, ni pescado, ni aderezos… nada más que legumbres y alguna verdura. Hoy en día, los tradicionales potajes de Cuaresma se enriquecen con pescados, mariscos, hortalizas y especias.
Ingredientes:
- 250 grs. de garbanzos remojados
- 6 patatas pequeñas
- un trozo de bacalao salado
- 1/4 kg. de espinacas
- 1 cebolla
- 1 tomate
- 1 vasito de vino rosado
- laurel, ajo, clavo y perejil
- aceite y sal
- huevo cocido
Elaboración:
- En una cacerola se ponen a freír el ajo y la cebolla partida. cuando empiecen a dorarse se añade el tomate y cuando esta frito se incorporan las espinacas troceadas. se le da un par de vueltas y se echa agua, el vino, los garbanzos, el laurel, el perejil, el bacalao y el clavo.
- Al cabo de un rato se echan las patatas, pero no deben dejar de cocer los garbanzos para que no se endurezcan. si hay que añadir mas agua, debe de estar hirviendo. la cocción debe de ser muy lenta para que no se rompan los garbanzos.
- Se sirve calentito y si queréis podéis decorar con unas rodajas de huevo
Receta tomada de: LQNS




