
La patata es uno de esos alimentos que nos ofrece la huerta y del que grandes y pequeños cocineros han sabido sacar un gran partido, creando recetas con muy diferentes preparaciones.
En mi casa siempre nos hemos referido a esta preparación como "Patatas viudas". Pero la receta de las monjas tiene un añadido fantástico que las hace mucho más completas con la picada de avellanas que espesa y da sabor al caldo en el que se cuecen las patatas.
Ingredientes:
- 5 patatas grandes
- 1 diente de ajo
- 1 rebanada de pan
- 40 gr. de avellanas tostadas
- 2 huevos cocidos
- Caldo de cocido casero (agua en la receta original)
- Aceite de Oliva Virgen Extra
- Sal
- Perejil seco para decorar (opcional)
Elaboración:
- Ponemos a cocer dos huevos como tengamos por costumbre, los enfriamos bajo el chorro de agua fría, quitamos la cascara y separamos yema y clara.
- Para la picada, freímos en un poco de aceite la rebanada de pan y el diente de ajo laminado. Una vez tengamos doradas ambas cosas, retiramos del aceite y ponemos a escurrir sobre papel de cocina.
- Los ingredientes de la picada, pan frito, láminas de ajo, avellanas y yema de huevo, los ponemos en un mortero y machacamos todo junto hasta conseguir una pasta homogénea.
- Yo he sido más practica y lo he triturado todo junto en la picadora eléctrica.
- Reservamos la picada.
- Pelamos las patatas, las troceamos y depositamos en una cacerola. Añadimos la picada, mezclamos y cubrimos con caldo o en su defecto con agua como indica la receta original.
- Removemos para repartir la picada y dejamos cocer hasta que las patatas estén tiernas.
- Servimos en el plato, rallamos clara de huevo por encima y finalizamos espolvoreando un poco de perejil.
Receta tomada de: Rossgastronomica



